Fiebre Aftosa en el Ganado: Causas, Síntomas y Tratamiento Efectivo


 


La fiebre aftosa, también conocida como aftosa viral o glosopeda, es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta principalmente a animales de pezuña hendida como bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y ciertos animales silvestres. Esta enfermedad representa una de las mayores amenazas para la sanidad animal y la economía ganadera en muchas regiones del mundo.



¿Qué es la fiebre aftosa?



La fiebre aftosa es causada por un virus del género Aphthovirus, perteneciente a la familia Picornaviridae. Este virus presenta una alta tasa de transmisión y puede permanecer viable durante semanas fuera del huésped, especialmente en condiciones frías y húmedas. Existen siete serotipos conocidos del virus (O, A, C, SAT 1, SAT 2, SAT 3 y Asia 1), lo que complica la prevención y el desarrollo de vacunas universales.



¿Cómo se transmite?



La transmisión puede ocurrir por diversas vías:


  • Contacto directo entre animales infectados y sanos.
  • Aerosoles respiratorios, especialmente en zonas cerradas o mal ventiladas.
  • Alimentos, agua o utensilios contaminados.
  • Personas o vehículos que han estado en contacto con animales infectados.



El virus puede penetrar por vía respiratoria, digestiva o incluso a través de heridas pequeñas en la piel o mucosas.



¿Por qué se presenta la fiebre aftosa?



Las principales causas o factores que favorecen su aparición incluyen:


  • Movilización de animales sin control sanitario.
  • Ingreso de animales infectados o portadores asintomáticos.
  • Falta de vacunación o inmunización irregular.
  • Condiciones de hacinamiento y estrés en el ganado.
  • Falta de bioseguridad en las instalaciones ganaderas.




Síntomas de la fiebre aftosa



Los síntomas varían según la especie y el estado inmunológico del animal, pero los más comunes son:


  • Fiebre alta (39–41°C).
  • Aparición de vesículas (ampollas) en la boca, lengua, encías, labios, ubres, pezones y espacio interdigital de las patas.
  • Excesiva salivación, muchas veces con espuma.
  • Cojeo o dificultad para caminar debido al dolor en las patas.
  • Pérdida de apetito y peso.
  • Disminución drástica de la producción de leche.
  • En casos graves: abortos, muerte de crías jóvenes o infecciones secundarias.




Diagnóstico



El diagnóstico debe ser realizado por un veterinario, y puede incluir:


  • Examen clínico de los síntomas visibles.
  • Pruebas serológicas (ELISA, pruebas de neutralización).
  • Aislamiento del virus mediante muestras de vesículas o sangre.
  • PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) para identificar el serotipo.




Tratamiento de la fiebre aftosa



Es importante aclarar que no existe un tratamiento específico que elimine el virus de la fiebre aftosa. Sin embargo, se pueden aplicar medidas terapéuticas para controlar los síntomas y prevenir complicaciones:



1. 

Aislamiento y manejo sanitario



  • Separar inmediatamente a los animales infectados del resto del hato.
  • Restringir el acceso a la finca o corral.
  • Desinfectar adecuadamente los corrales, bebederos, comederos y herramientas con sustancias como hidróxido de sodio, carbonato sódico o ácido acético.




2. 

Tratamiento sintomático



  • Analgésicos y antiinflamatorios (flunixina, ketoprofeno) para aliviar el dolor y bajar la fiebre.
  • Antisépticos tópicos (yodo povidona, azul de metileno) en las lesiones bucales y podales para prevenir infecciones secundarias.
  • Antibióticos de amplio espectro solo en casos donde existan infecciones bacterianas secundarias.
  • Soluciones electrolíticas orales para evitar la deshidratación si el animal deja de comer o beber.




3. 

Nutrición e hidratación



  • Ofrecer alimento suave o en papilla, ya que el dolor bucal puede impedir la alimentación normal.
  • Asegurar acceso constante a agua limpia.
  • En animales lactantes, permitir el descanso para evitar mayor irritación de las ubres.




Prevención



La mejor estrategia contra la fiebre aftosa es la prevención, ya que una vez presente, las pérdidas económicas son significativas. Las principales medidas son:



✔️ 

Vacunación periódica



  • Aplicar vacunas homologadas por el servicio veterinario oficial.
  • Mantener un registro actualizado del calendario de vacunación.
  • Considerar el serotipo presente en la región antes de vacunar.




✔️ 

Control del movimiento animal



  • Evitar el traslado de animales sin certificados sanitarios.
  • Cuarentena preventiva de animales nuevos durante al menos 21 días.




✔️ 

Bioseguridad



  • Lavado y desinfección de vehículos, botas y ropa antes de ingresar a la finca.
  • Control estricto del acceso a personas externas.
  • Manejo adecuado de residuos orgánicos.




✔️ 

Educación continua



  • Capacitar al personal de campo para identificar signos tempranos.
  • Notificar inmediatamente cualquier sospecha a las autoridades veterinarias.




Impacto económico



La fiebre aftosa causa enormes pérdidas económicas por:


  • Reducción en la producción de leche y carne.
  • Pérdida de animales jóvenes.
  • Restricciones al comercio nacional e internacional.
  • Costos por cuarentena, sacrificios y limpieza.



En muchos países, un solo brote puede generar millones en pérdidas y tardar meses en controlarse totalmente.



¿Qué hacer ante un brote?



En caso de sospecha o confirmación de fiebre aftosa, se recomienda:


  1. Notificar inmediatamente a las autoridades sanitarias locales (Senasa, ICA, SAGARPA, etc.).
  2. Aislar los animales infectados.
  3. Suspender todo movimiento de animales dentro o fuera del predio.
  4. Implementar medidas de contención y desinfección rigurosas.
  5. Seguir al pie de la letra las instrucciones del veterinario y las autoridades.






Conclusión



La fiebre aftosa no solo es una enfermedad animal, sino una amenaza directa a la economía ganadera de cualquier país. Su alta capacidad de contagio y la ausencia de un tratamiento antiviral directo obligan a los productores a enfocarse en la prevención, el diagnóstico temprano y el manejo sanitario riguroso. Solo con un enfoque integral y el compromiso de todos los actores del sector ganadero se puede mantener a raya esta enfermedad devastadora.


Comentarios